Mi trabajo es una búsqueda constante de la pureza emocional. Capturo rostros y cuerpos no por cómo lucen, sino por lo que cargan. En un mundo lleno de ruido y caos  visual, elijo el silencio, la sobriedad y la dualidad del blanco y negro para rescatar la escencia y la vulnerabilidad del ser humano.

La piel es un lienzo donde el tiempo plasma sus memorias, donde miles de historias se marcan y dejan huella. Por eso trabajo el alto contraste y el blanco y negro absoluto: al eliminar el color, elimino las distracciones, el ruido, el caos. Solo queda la esencia... solo el ser.

A través de primeros planos y texturas acentuadas, busco que el espectador no solo mire un rostro, sino que se coloque frente a frente con la mirada del otro y se reconozca en ella.

Mi trabajo es una búsqueda constante de la pureza emocional. Capturo rostros y cuerpos no por cómo lucen, sino por lo que cargan. La piel es un lienzo donde el tiempo plasma sus memorias, donde miles de historias se marcan y dejan huella. Por eso trabajo el alto contraste y el blanco y negro absoluto: al eliminar el color, elimino las distracciones, el ruido, el caos. Solo queda la esencia... solo el ser.

A través de primeros planos y texturas acentuadas, busco que el espectador no solo mire un rostro, sino que se coloque frente a frente con la mirada del otro y se reconozca en ella.

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